Alaska: la temporada de glaciares dura solo cinco meses
De mayo a septiembre y nada más. Qué cambia entre el principio y el final de la temporada, y por qué el lado del camarote hace diferencia en este destino.
Alaska no se navega todo el año. La temporada abre en mayo y cierra en septiembre, y dentro de esos cinco meses hay diferencias grandes: no es lo mismo ir en mayo que en agosto.
Mes por mes
- Mayo y principios de junio: la temporada más seca y las tarifas más bajas. Todavía hay nieve en las montañas, que es la postal que la mayoría imagina. Hace más frío.
- Fines de junio a julio: los días más largos y templados. Es el mejor momento para ver fauna y el más pedido, con precios acordes.
- Agosto y septiembre: más probabilidad de lluvia, pero es la temporada de salmón y por lo tanto la mejor para ver osos y ballenas. En septiembre aparecen los primeros colores del otoño y hay chance de auroras.
Ida y vuelta o punta a punta
Hay dos formas de hacer Alaska, y conviene entender la diferencia antes de reservar:
- Ida y vuelta desde Vancouver o Seattle: más simple y económico. Se navega el Pasaje Interior, protegido y de aguas calmas.
- Punta a punta (one-way) hacia Whittier o Seward: llega más al norte, incluye el glaciar Hubbard y permite continuar por tierra hacia el Parque Denali. Requiere dos vuelos distintos, así que la logística aérea es más compleja.
En Alaska el balcón se usa de verdad. Es uno de los pocos destinos donde el paisaje pasa al lado del barco durante horas, y muchos pasajeros terminan mirando glaciares desde el camarote con una manta encima.
Qué llevar
La regla es vestirse en capas. Puede haber quince grados al sol y cinco frente a un glaciar, el mismo día. Un rompeviento impermeable, algo de abrigo intermedio y calzado cómodo resuelven casi todo. No hace falta ropa de expedición: el barco está climatizado y las excursiones son accesibles.
Si el interés principal es la fauna, conviene apuntar a agosto. Si es el paisaje nevado y el presupuesto, mayo. Las dos son Alaska, pero se ven distintas.